Un parque eólico offshore está pensado para operar durante décadas. Pero muchas de las decisiones que marcarán esos años se toman antes de que empiece a producir energía.
En una de las conferencias ofrecidas por Global Wind Energy Council en WindEnergy Hamburg 2026, Robin Elliot de ONYX Insights y Joseph McCabe de Fugro, explicaron por qué los datos son esenciales para el mantenimiento de los parques. Un control preciso de los datos ayuda a detectar pequeños problemas mecánicos a tiempo y a decidir cómo intervenir de forma más eficiente.
Nosotros no podríamos estar más de acuerdo. Desde nuestra experiencia en proyectos eólicos offshore, añadiríamos que la captura de datos reales resulta clave mucho antes de la fase de operación: desde la fabricación y el control de los componentes hasta su ensamblaje e instalación.
Detectar desviaciones geométricas en cualquiera de estas fases permite anticipar problemas de montaje, analizar cómo encajarán realmente los componentes y tomar decisiones basadas en mediciones antes de llegar al mar. Esto puede contribuir a una instalación más eficiente y evitar que desviaciones no detectadas condicionen posteriormente el comportamiento de la estructura.
Pero el valor de esos datos no termina con la instalación. Capturar y documentar la geometría real con la que cada estructura entra en servicio crea una referencia objetiva para el resto de su vida útil. Permite comparar su estado en futuras inspecciones, entender mejor cualquier cambio y planificar reparaciones, sustituciones o estudios de extensión de vida sobre la realidad física del activo.
Si queremos que estas estructuras operen durante 30 años o más, conocer con precisión cómo fueron construidas e instaladas es también parte de los datos que necesitaremos para cuidarlas durante esas tres décadas.